MOS-158
En algún lugar
01 La historia de En algún lugar
“En algún lugar” apareció en 1987 dentro de *El grito del tiempo*, tercer álbum de Duncan Dhu. La canción nació de la colaboración habitual entre Mikel Erentxun y Diego Vasallo: Erentxun aportó la música y Vasallo escribió una letra deliberadamente abierta, capaz de sugerir un lugar concreto sin llegar a definirlo nunca. La producción corrió a cargo de Paco Trinidad, en un momento en que el grupo empezaba a ampliar su sonido más allá de las raíces acústicas, rockabilly y de pop directo que habían marcado sus primeros años.
Curiosamente, la banda no tenía claro que “En algún lugar” fuera a convertirse en una de sus canciones más importantes. Mikel Erentxun ha contado que, dentro del disco, otros temas parecían más evidentes como posibles singles y que incluso el sentido de esta canción resultaba difícil de encerrar en una interpretación única. Precisamente esa ambigüedad terminó jugando a su favor. La pieza fue creciendo hasta convertirse en una de las más reconocibles de Duncan Dhu y ayudó a consolidar *El grito del tiempo* como uno de los grandes discos del pop español de finales de los ochenta.
Con los años, Erentxun ha explicado que ese “algún lugar” no corresponde a un país concreto ni a un destino geográfico identificable. Funciona más bien como una utopía: un espacio imaginado donde no existan guerras, hambre ni desigualdad. La canción adquiere así una dimensión mucho más amplia que la del simple deseo de viajar o escapar. No propone un sitio al que comprar un billete, sino un mundo que todavía no hemos sabido construir. Ese matiz es importante porque cambia por completo la emoción: el problema no es estar lejos de un lugar mejor, sino saber que ese lugar debería ser posible y comprobar que todavía no existe.
02 La emoción
La emoción central es una mezcla incómoda de esperanza y frustración. Imaginar un mundo mejor puede ser una forma de consuelo, pero también una forma de dolor. Cuanto más claramente podemos imaginar cómo debería ser un lugar habitable, justo y tranquilo, más evidente se vuelve la distancia entre esa posibilidad y la realidad que conocemos.
Por eso la canción no suena como una fantasía escapista. Hay deseo, sí, pero también conciencia. El lugar perfecto existe primero como necesidad moral: un horizonte que permite medir todo lo que aún falta. La esperanza no consiste en creer ingenuamente que ese sitio está esperándonos en alguna parte, sino en seguir pensando que podría llegar a existir. La tristeza nace de la distancia; la esperanza, de negarse a aceptar que esa distancia sea definitiva.
03 La ilustración: el símbolo de En algún lugar
Un lugar habitable existe al otro lado del vacío, pero el camino hacia él todavía está incompleto.
La ilustración convierte esa utopía en un lugar visible. En la parte superior aparece una pequeña isla bañada por una luz cálida, con una casa, árboles y un paisaje sereno. No hay lujo ni grandiosidad: precisamente por eso resulta apetecible. Parece un sitio donde simplemente se podría vivir en paz. Abajo, una figura solitaria contempla ese horizonte desde un espacio azul grisáceo, frío y prácticamente vacío. Esa es la primera lectura: alguien ha encontrado el lugar que estaba buscando.
El segundo tiempo aparece en el camino. Entre la figura y la isla existe una sucesión de piedras suspendidas que parecen formar una ruta, pero el recorrido no termina de completarse. Algunas piezas se pierden en el vacío y obligan a entender que el destino puede verse sin que exista todavía una forma segura de alcanzarlo. La utopía no está oculta: el problema es el puente. Ahí está el corazón de la canción. Sabemos imaginar un mundo mejor con sorprendente precisión; lo verdaderamente difícil sigue siendo construir el camino hasta él.
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