MOS-133
Take On Me
01 La historia de Take On Me
"Take On Me" apareció en 1985 como uno de los grandes temas de *Hunting High and Low*, el álbum de debut de a-ha. La canción fue firmada por Magne Furuholmen, Morten Harket y Pål Waaktaar-Savoy, aunque su origen venía de bastante antes, cuando Furuholmen y Waaktaar todavía trabajaban juntos en el grupo Bridges. Aquella idea inicial pasó por varias formas y maquetas hasta ir acercándose poco a poco a la versión que hoy conocemos.
El camino hacia el éxito no fue inmediato. Antes de convertirse en fenómeno mundial, la canción tuvo intentos previos que no terminaron de arrancar. La clave llegó con una nueva producción de Alan Tarney y, sobre todo, con un videoclip que cambió su destino: la mezcla de imagen real y animación rotoscópica dirigida por Steve Barron le dio una identidad visual inconfundible. A partir de ahí, "Take On Me" dejó de ser solo una buena canción pop para convertirse en una de las imágenes sonoras más reconocibles de los años ochenta.
Eso explica que siga viva décadas después. No es únicamente una cuestión de estribillo o de nostalgia generacional. La canción concentra en muy poco tiempo algo que el pop hace especialmente bien: la sensación de urgencia, de salto, de oportunidad que quizá dure poco pero que, precisamente por eso, pide ser vivida enseguida.
02 La emoción
La emoción central de "Take On Me" no es simplemente el enamoramiento. Hay algo más eléctrico: la invitación a dejar de pensarlo tanto y entrar en una experiencia aunque no tengas ninguna garantía de que vaya a durar. La canción vive en ese instante previo al salto, cuando todavía existe la duda, pero ya pesa más la posibilidad que el miedo.
Por eso sigue resultando tan luminosa. No promete estabilidad ni eternidad; propone atreverse. A veces la vida cambia no porque estemos seguros, sino porque decidimos acercarnos a algo improbable. Esa mezcla de impulso, fragilidad y entusiasmo es la verdad emocional de la canción: aceptar que lo importante puede nacer de un gesto breve, incluso arriesgado, si nos atrevemos a cruzar hacia ello.
03 La ilustración: el símbolo de Take On Me
Una taza cotidiana que esconde un mundo imposible y una escalera para entrar en él.
La ilustración evita copiar el famoso universo del videoclip y busca otra entrada hacia la misma idea. El ancla del primer vistazo es una taza azul grisácea, un objeto cotidiano, simple y casi doméstico. Pero dentro no hay café ni vacío: la taza contiene un pequeño cielo luminoso, con nubes y una claridad cálida que no debería caber ahí. Desde ese mundo imposible nace una escalera ámbar que asciende y se pierde fuera de la imagen.
El segundo tiempo aparece precisamente en esa contradicción. Lo normal se ha abierto y guarda en su interior una promesa de otra realidad. La taza representa lo cotidiano; la escalera, la decisión de entrar en algo extraordinario sin tener del todo claro a dónde lleva. El fondo azul grisáceo mantiene la calma visual de la colección y el ámbar concentra toda la energía en el ascenso. La imagen no habla de mirar desde fuera, sino de descubrir que lo imposible estaba escondido en lo más normal y que, a veces, solo hace falta decidir subir.
Sigue explorando
¿Y estas?