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Malamente (Cap. 1: Augurio)
01 La historia de Malamente (Cap. 1: Augurio)
«Malamente» apareció el 30 de mayo de 2018 como primer adelanto de *El mal querer*, el segundo álbum de Rosalía. Su título completo incorporaba una clave narrativa: «Cap. 1: Augurio». No era solo una canción independiente, sino la puerta de entrada a una historia organizada en once episodios. La escribieron Rosalía Vila, Pablo Díaz-Reixa —El Guincho— y Antón Álvarez, mientras que la producción quedó en manos de Rosalía y El Guincho. Juntos construyeron un sonido que mantenía el pulso, las palmas y la tensión vocal del flamenco, pero los hacía convivir con cajas de ritmos, electrónica y una arquitectura propia del pop urbano de 2018.
El origen del disco estaba lejos de ser una ocurrencia promocional. *El mal querer* creció a partir del proyecto final de los estudios superiores de flamenco de Rosalía y tomó como base *Flamenca*, una novela occitana anónima del siglo XIII. El relato medieval cuenta cómo una mujer termina encerrada por un marido consumido por los celos. Rosalía no hizo una adaptación literal: dividió el proceso de una relación posesiva en capítulos y lo trasladó a un lenguaje contemporáneo. «Malamente» ocupa el instante inicial, cuando todavía no se ha cerrado ninguna puerta, pero las señales anuncian que el deseo conduce hacia un lugar peligroso.
La canción cambió de escala casi inmediatamente. Su videoclip, dirigido por Nicolás Méndez para Canada, convirtió símbolos populares españoles en imágenes industriales y contemporáneas, mientras la grabación rompía la frontera comercial entre flamenco, pop y música urbana. Fue nominada en cinco categorías de los Grammy Latinos de 2018 y ganó mejor canción alternativa y mejor fusión o interpretación urbana. Aquel impacto preparó el terreno para el lanzamiento de *El mal querer* en noviembre y situó a Rosalía en el centro del pop internacional. Sin embargo, debajo de la innovación sonora y visual permanecía una idea antiquísima: reconocer el peligro no siempre basta para evitarlo.
02 La emoción
«Malamente» sucede antes de la catástrofe. Esa posición es lo que la vuelve tan incómoda. La protagonista no está reconstruyendo los hechos ni lamentando una herida terminada; se encuentra frente a una sucesión de advertencias que su intuición comprende antes de que su voluntad quiera hacerlo. El cuerpo percibe una amenaza, la imaginación anticipa el daño y, aun así, el deseo conserva su capacidad de seducción. No hay ingenuidad completa. Hay una conciencia creciente que todavía no consigue transformarse en decisión.
Todos conocemos alguna versión de ese conflicto. Una relación, un trabajo o una promesa pueden empezar a mostrar grietas cuando aún resultan demasiado atractivos para abandonarlos. La mente negocia con lo que la intuición ya sabe: quizá no sea para tanto, quizá esta vez termine de otra manera, quizá el brillo compense el riesgo. La emoción central de la canción vive en esa distancia entre ver y actuar. El augurio no determina el futuro, pero obliga a reconocer que algo dentro de nosotros ya ha pronunciado la verdad. Lo trágico no es caminar a oscuras; es avanzar después de haber visto la señal.
03 La ilustración: el símbolo de Malamente (Cap. 1: Augurio)
Una promesa luminosa cuya sombra anticipa una trampa todavía invisible.
La ilustración presenta un único anillo de boda colocado en vertical sobre un espacio azul grisáceo. Su metal dorado recoge toda la luz cálida de la composición y lo convierte en un objeto deseable, limpio y casi perfecto. Al primer vistazo representa una promesa: compromiso, continuidad y la posibilidad de construir una vida compartida. No hay pareja, ceremonia ni vestido. La ausencia de figuras mantiene toda la atención sobre el instante de elección y evita convertir la imagen en una escena romántica concreta.
Detrás del anillo se extiende una sombra desproporcionadamente larga. Su forma abandona la geometría circular del objeto y termina dibujando una trampa de hierro abierta, con dos mandíbulas dentadas preparadas para cerrarse. La trampa no existe físicamente: solo la anuncia la sombra. Esa imposibilidad es el segundo tiempo y también el corazón de la obra. El anillo continúa intacto y luminoso, pero ya proyecta el futuro que la intuición teme. Todavía puede elegirse; todavía no ha ocurrido nada. La promesa ofrece su brillo mientras el augurio revela sus dientes.
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